Él, un hombre maduro, centrado, seguro de sí mismo, inteligente, comprensivo, sensible, detallista... todo un caballero. Ella, una mujer reservada, analítica, objetiva, emprendedora, confiable, sensible, detallista... toda una dama. Él le platicaba sus anécdotas, ella disfrutaba de su compañía. Él procuraba hacerla reír, ella era feliz cuando estaban juntos. Él la buscaba todos los días, ella no podía dejar de verlo un solo día. Él la quería más que a una amiga, ella no estaba segura de sus sentimientos. Él decidió invitarla a salir, ella aceptó la oportunidad de conocerlo mejor. Él la conquistó con sus detalles, ella se enamoró de él. Él cometió un error, ella se enojó pues no era la primera vez. Él encontró un pretexto para enojarse con ella, ella se alejó de él. Él ya sólo le hablaba por un libro que ella tenía, ella se hartó y perdió todo contacto con él. Ese lunes él la encontró caminando por el estacionamiento y la llamó por su nombre, ella reconoció la voz y dudando un poc...