Las luces de la ciudad

En marzo de este año en la ciudad de Zamora Michoacán se realizó la iluminación del Santuario Guadalupano y siendo éste uno de los templos más grandes del mundo verlo iluminado es una maravilla, pero verlo iluminado desde la carretera es aún más maravilloso porque las torres sobresalen del resto de la ciudad y debido a la gran cantidad de luz parecen unos enormes reflectores que apuntan hacia el cielo.

Una de las vistas que más disfruto son las ciudades enteras iluminadas por millones de luces, ciudades donde cada rincón irradia hasta el más mínimo az de luz. Ver una ciudad completamente iluminada me gusta tanto como ver un cielo despejado y lleno de estrellas o como ver un atardecer en la orilla del mar.

Todo este contexto es para contar la siguiente historia:

Aquel viernes salí de la casa a la 1pm y me dirigí hacia la central de Guadalajara para tomar un camión que me llevaría a Zamora. De la casa a la central hice más tiempo de lo usual porque los camiones se desviaban de su ruta debido a las construcciones viales que hay por toda la ciudad. Una vez en la central llamé a mi familia para avisar a qué hora llegaría como acostumbradamente lo hago. Pero estando en el camión nos informaron que tardaríamos en llegar a nuestro destino ya que el camión no iba a irse por la autopista porque había ocurrido un accidente y la habían cerrado.

No llevaba dinero, no tenía saldo y no había desayunado. Eran las 7:30pm y el camión iba a vuelta de rueda. La hr a la que según yo llegaría ya había pasado, afuera ya se había oscurecido, mi papá ya me había mandado un mensaje que no podía responderle, mi cuerpo ya había empezado a pedirme comida, la 2° película que el chofer había puesto ya había terminado y lo único que podía hacer era mirar hacia afuera con la esperanza de llegar pronto.

Pasaban minutos, pasaban hrs, pasábamos pueblitos, pasábamos ciudades, y Zamora aún no se divisaba. Yo ya iba angustiada, con dolor de cabeza y un hueco en el estómago.

Después de 6 hrs de haber salido de la central, 9 hrs de haber salido de la casa, mis esperanzas se convirtieron en felicidad al ver desde la carretera una ciudad iluminada y distinguir de entre todas las luces un par de enormes reflectores que apuntaban hacia el cielo... Nunca había disfrutado tanto esa vista como lo disfruté en ese momento, momento que guardaré en mi memoria como uno de los más felices de mi vida.