MALvenida
La inesperada presencia de todos ellos ahí fue motivo suficiente para cambiar alegría y tranquilidad por angustia y tensión. Su visita no era casual ni de buenas intenciones sino todo lo contrario y por horas sólo escuché quejas, reclamos, críticas, ofensas, culpas, mentiras, chismes...
Su “bienvenida” me hizo desear estar en cualquier otro lugar. Lamentablemente aún no ha llegado el momento de poder huir de esta maldita realidad.
Su “bienvenida” me hizo desear estar en cualquier otro lugar. Lamentablemente aún no ha llegado el momento de poder huir de esta maldita realidad.