ConversandOoO

Una comida, una cena, un festejo, un día ordinario... en la casa, en el negocio, en la plaza, en un restaurante, en un café, en el coche... No importa cuándo, no importa dónde, basta con la presencia de los cuatro y una buena pregunta para iniciar una extensa y profunda conversación con mi familia.

Desde una frase en la placa de un coche, una palabra en una botella de agua, un comercial en la televisión o en la radio, un fragmento de un libro, una escena de una película, hasta cuestionamientos más complejos como el ciclo de la vida, la existencia de la vida después de la muerte, la reencarnación, el karma, etc.

Según mis padres, yo propicio esas conversaciones porque me gusta cuestionarme muchas cosas y profundizar sobre ellas. Pero la verdad es que cada uno aporta sus experiencias, conocimientos y creencias convirtiendo una plática ordinaria en horas de extraordinaria convivencia familiar.