Día D

Día de la madre, día del padre, día del niño, día de la familia, día del amor y la amistad, día de la mascota, día del estudiante, día del trabajo, día del maestro, día del doctor, día del ingeniero, día del licenciado... Hay días de casi todo, pero ¿por qué hacer memorable lo que eres sólo un día del año, el DIA D?

Hay un día que considero excepcional: el día de nacimiento que se convierte en el día de cumpleaños. Ese día es único. Sólo ese día cumples un año más de vida, sólo ese día festejas un año más de existencia, sólo ese día agradeces otro año más de experiencias.

Hay otros días, en cambio, que considero cotidianos porque hacen célebre lo que eres todos los días. Eres madre o padre desde el día que comenzaste a criar y educar a un ser humano. Eres miembro de una familia desde el día que naciste. Eres amigo desde el día que confiaste en alguien y alguien confió en ti. Eres el amor de alguien desde el día que él o ella decidió darlo todo por ti y para ti. Eres maestro, doctor, ingeniero o licenciado desde el día que pasaste de un estudiante a un profesionista. Desde ese instante eres y seguirás siendo muchas cosas todos los días.

Entonces, ¿por qué recordar, felicitar y desear lo mejor un día específico? Sería más conmovedor si lo hiciéramos un día cualquiera. Sería mas enternecedor si lo hiciéramos cuando sintiéramos ganas de apapachar a mamá, a papá, al amigo o a quien fuera por la razón que fuera. Sería más emotivo pues significaría que pensaste en alguien no porque el calendario lo dijo sino porque el corazón lo sintió.