Douglas
Aún recuerdo la primera vez que nos vimos: yo únicamente quería abrazarte y acariciarte, tú sólo querías ladrarme y morderme. Pero bastaron algunos días para que tú confiaras en mí, para que yo te consintiera, para que tú me conocieras y reconocieras, para que yo me encariñara.
Fuiste un cachorro muy travieso que mordía todos los zapatos que encontraba a su paso, que arrancaba todas las plantas del jardín, que le ladraba a todos los perros incluyendo los de peluche, que destrozaba sus playeritas, tapetes y cobijas. Fuiste una mascota muy inteligente que aprendió a esconderse cuando llegaban clientes, que entendió de horarios para comer, dormir y salir a pasear. Fuiste un perrito que se comía apetitosamente las patitas de pollo que mi mamá compraba, que se dormía plácidamente en las piernas de mi hermano, que jugaba hasta con pelotitas de papel, que disfrutaba de la calidez de una tarde soleada, que gozaba de la frescura de un césped recién regado.
Fuiste tú quien logró ablandar el corazón de mis papás y quien se convirtió en un miembro más de esta familia que tanto te quiso. "Fuiste" pues un buen día te saliste, te cruzaste la calle y te atropellaron al querer regresar. "Fuiste" pues aprendiste en poco tiempo lo que a los humanos nos lleva muchos años. "Fuiste" pues el destino decidió que era momento de exhalar tu último aliento.
Y ahora has estado rondando en mis sueños al pensar en ti, en las miradas de mis papás al hablar de ti y en la alegría de mi hermano al acordarse de ti. Ahora te escribo a ti que salías corriendo de donde estuvieras al escuchar nuestros silbidos para saludarnos y tirarte panza arriba esperando una caricia, a ti que llegaste a este mundo un día de abril y te fuiste un 18 de noviembre, a ti la "pequeña bola de huesos", a ti el "animalito", a ti Douglas te escribo para decirte GRACIAS y BUEN VIAJE.