Cambios

Cambiar es una de las decisiones más difíciles. Es complicado distinguir qué cambio hacer, es complicado aceptar la pérdida que siempre lleva consigo y es aún más complicado reconocer que ha llegado el momento de hacerlo.

No es nada fácil saber si eres tú quien debe cambiar de actitud, si es ese alguien que te ocasiona problemas cruzándose constantemente en tu camino y no dejándote avanzar quien debe cambiar, o si es el entorno lo que debes cambiar. No es nada fácil renunciar a un trabajo, irse a vivir a otra ciudad, despedirse de la familia o de los amigos, decirle adiós al ser amado. No es nada fácil darse cuenta que es necesario darle un giro a tu vida porque hay algo que no está del todo bien. Cambiar no es nada fácil, sin embargo, oponerse sólo trae más complicaciones.

Al final sólo hay dos opciones: cambiar o acostumbrarse a vivir con ese mal que causa tanto sufrimiento.

Por eso, los cambios son esas oportunidades disfrazadas que la vida siempre da para aprender. Por eso, no hay cambios inesperados que sucedan de repente ni hay cambios evidentes que se vean venir pues realmente la oportunidad de cambiar siempre llega en el momento justo, no antes, no después.