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Mostrando las entradas de agosto, 2012

Soledad

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Para bien o para mal, tu existencia es sabida y tu presencia es familiar. Por eso, en muchas ocasiones, he intentado dedicarte un post pero nunca he escrito más allá de la frustración y el desahogo incontrolables. Cuando todo va excelente es cuando apareces para recordarme que eres mi única compañera. Cuando pretendo ignorarte es cuando aprovechas cualquier oportunidad como una canción, una película o un libro para reiterarme que no cuento con nadie más que contigo. Cuando más ganas tengo de salir, con quien sea y a donde sea, es cuando optas por decirme mis verdades más dolorosas. ¡¿Por qué me echas en cara que aunque quiera no hay a quien llamarle ni a quien decirle " hey vamos... ", que por mucho que lo desee no hay quien me busque ni quien me haga invitaciones y que a pesar de los esfuerzos no hay quien te aparte de mí?! ¡¿Por qué me reprochas que sólo tú estás a mi lado?! Si dejara de ser selectiva, de ser reservada, de aislarme, de preocuparme y de importarme lo q...

Lluvia

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Los días lluviosos suelen ser muy contrastantes para mí: me divierto caminando bajo la lluvia, brincando en los charcos y mojándome sin preocupación alguna; o me contagio de esa nostalgia que un cielo gris siempre trae consigo. A veces, lo segundo ocurre con más frecuencia de la que quisiera. Algo tienen esos días que irremediablemente me invaden los recuerdos. Pienso en quien tanto extraño, pienso en los momentos que pasamos juntos y, por si eso no bastara, pienso en la distancia que ahora existe entre nosotros. Algo tienen esos días que inevitablemente le abro la puerta a la melancolía que nunca viene sola y que siempre llega con una mezcla de sentimientos encontrados, una serie de pensamientos absurdos, un nudo en la garganta y una necesidad enorme de un abrazo. Pero, bien dice el dicho: para un arco iris hace falta un poco de lluvia.

Letras y lágrimas

Aún hay ocasiones en las que me cuesta decir lo que siento. Escribirlo es tan simple como escribir HOLA pero decirlo es tan complicado como hablar en ruso. Aún hay circunstancias en las que siento un nudo en la garganta que continúa creciendo por tanto que no he dicho y me he tragado. Nunca sé cuándo empezar, qué palabras usar ni cómo terminar. Siempre sé que mi mejor desahogo es a través de estas letras y algunas lágrimas.