Una desamistosa etapa
Crecer, ese fenómeno que ocurre día a día en la vida de toda persona, ese fenómeno que sucede casi sin darnos cuenta, ese fenómeno que se ha hecho más evidente para mí. Crecemos y las responsabilidades crecen junto con nosotros. Antes todo era muy sencillo. Ahora todo es más complicado. Crecemos y cada vez es más difícil salir con los amigos. Antes sólo pedíamos permiso o avisábamos. Ahora tenemos que pensar en el trabajo, la familia, la pareja o los hijos.
Hubo una etapa en la que todos estuvimos juntos. Estudiábamos juntos, aunque no estuviéramos en los mismos grupos. Viajábamos juntos a las competencias deportivas, aunque no estuviéramos en los mismos equipos. Participábamos juntos en los eventos culturales, aunque no supiéramos bailar, cantar o tocar algún instrumento. Salíamos juntos, aunque no tuviéramos permiso o no hubiéramos avisado.
Hubo una etapa de rencuentros. Cualquier pretexto era bueno – cumpleaños, vacaciones, semana santa, navidad, año nuevo o simplemente la presencia o el regreso de alguno a la ciudad – para contactar a los viejos amigos y organizar una reunión.
Pero esas etapas quedaron en el pasado. Ahora ninguna excusa es suficiente para lograr reunirnos con alguno de esos viejos amigos. Ahora ninguna coincidencia en vacaciones o ninguna coincidencia en la ciudad es suficiente para poder vernos. No me dieron el día/puente en el trabajo, voy a visitar a mis papás a quienes no he visto en meses, voy a salir con mi novio o voy a salir con mis hijos a quien(es) no le(s) he dedicado tiempo pues entre semana es muy difícil... son las razones que damos porque son las responsabilidades que tenemos.
Hoy en día hablamos con los viejos amigos de vez en cuando, sabemos de ellos por facebook o twitter y sólo nos vemos en la boda de fulanito, en el bautizo del hijo de menganito o en el cumpleaños del hijo de perenganito.
¿Seguiremos creciendo? ¿Seguiremos estando para los viejos amigos? ¿Cómo será la siguiente etapa?
Hubo una etapa en la que todos estuvimos juntos. Estudiábamos juntos, aunque no estuviéramos en los mismos grupos. Viajábamos juntos a las competencias deportivas, aunque no estuviéramos en los mismos equipos. Participábamos juntos en los eventos culturales, aunque no supiéramos bailar, cantar o tocar algún instrumento. Salíamos juntos, aunque no tuviéramos permiso o no hubiéramos avisado.
Hubo una etapa de rencuentros. Cualquier pretexto era bueno – cumpleaños, vacaciones, semana santa, navidad, año nuevo o simplemente la presencia o el regreso de alguno a la ciudad – para contactar a los viejos amigos y organizar una reunión.
Pero esas etapas quedaron en el pasado. Ahora ninguna excusa es suficiente para lograr reunirnos con alguno de esos viejos amigos. Ahora ninguna coincidencia en vacaciones o ninguna coincidencia en la ciudad es suficiente para poder vernos. No me dieron el día/puente en el trabajo, voy a visitar a mis papás a quienes no he visto en meses, voy a salir con mi novio o voy a salir con mis hijos a quien(es) no le(s) he dedicado tiempo pues entre semana es muy difícil... son las razones que damos porque son las responsabilidades que tenemos.
Hoy en día hablamos con los viejos amigos de vez en cuando, sabemos de ellos por facebook o twitter y sólo nos vemos en la boda de fulanito, en el bautizo del hijo de menganito o en el cumpleaños del hijo de perenganito.
¿Seguiremos creciendo? ¿Seguiremos estando para los viejos amigos? ¿Cómo será la siguiente etapa?