Una gran prueba

No resisto más. Quiero decirte lo que ya sabemos pero no nos atrevemos a decir. Es complicado aceptarlo, pero es necesario hablarlo.

Extraño las noches en que éramos confidentes. Extraño las conversaciones que teníamos. Extraño saber lo que pensábamos o sentíamos sin necesidad de decírnoslo. Extraño que uses mis palabras en mi contra y usar las tuyas en tu contra. Extraño esa conexión que teníamos y que nadie comprendía. Te extraño, sí, te extraño mucho. Pero algo cambió, ya no es lo mismo.

¿Razones? la distancia, el tiempo, la universidad, el trabajo, el grupo de amigos, las experiencias, la manera de pensar, el modo de actuar, la forma de ver la vida, qué sé yo. Ya no tenemos tantas cosas en común como antes. Ya no compartimos nuestros mundos como lo hacíamos.

Fui alguien que ahora ya no soy.

Me cansé de escuchar lo que tú no querías escuchar, me cansé de ver lo que tú no querías ver, y me cansé de no poder decírtelo. Me cansé de tratar de hacerte entender. Me cansé de sentirme entre la espada y la pared.

Dejé de buscarte, dejé de necesitarte, dejé de ser y dejé de estar, me alejé, me fui, te abandoné, te dejé sola cuando quizás más falta te hacía. Elegí y no fuiste tú mi elección. No lo hice consciente, pero lo hice. Fue sucediendo poco a poco.

Soy culpable.

Y no sé qué hacer. Sé que debo hacer, pero no quiero hacerlo porque sé cuáles serán las consecuencias. Te quiero muchísimo y no quiero perderte.