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Para ser feliz
- HABLA BIEN de TODOS. Si una plática te conduce a denostar una persona o grupo, asegúrate que esté presente para que argumente en su defensa y asegúrate que sea verdad lo que van a decir. Si no es así mejor retírate. El chisme contamina.
- SÉ POSITIVO. Cuando tengas ante ti un escenario de duda "piensa bien y acertarás". Atrae el optimismo, declara solo cosas buenas para tu vida. Recuerda que el pesimismo llega solo.
- SÉ JUSTO. Cuando te propongan una injusticia, no la tomes. Si te trae un beneficio, piensa que es aparente. Si no están claros los argumentos, busca la verdad.
- ORA todos los días. Háblale a Dios para que te escuche.
- NUNCA PIERDAS la FE. Aprende a fluir.
- ESCUCHA MÚSICA todos los días. La música que te mueva los sentimientos, la que te haga aflorar tu lado humano. La música es, junto con la oración, el puente vibratorio más eficaz para conectar con Dios. Un día sin música es como un día sin agua.
- LEE todos los días. Lee por lo menos un párrafo. Los libros traen riqueza interior. El que no lee, recicla sus pensamientos. Sacude el ambiente viciado de las ideas. Satisface tu curiosidad.
- ENRIQUECE tu VOCABULARIO. Usa sinónimos. Muestra tu cultura. A cada concepto, una palabra; a cada vocablo, un sentimiento.
- RÍE a diario. Reír es casi igual de importante que llorar. Ríe y llora lo más que puedas. La risa y el llanto se llegan a tocar en la alegría. La nobleza se basa en externar sentimientos.
- SÉ CONSTANTE con aquellos que AMAS. Por lo general lo que amas guarda sus razones. No ocultes tus afectos. Se transparente.
- MANTÉN despierto el INTERÉS. Siempre hay algo que aprender, a cualquier edad y condición. Deja que el espíritu se asome por tus ojos, por tu pensamiento. La inteligencia es curiosa; la ignorancia, perezosa.
- AGRADECE todos los días. No necesitas voltear a tu alrededor para darte cuenta de lo que tienes que agradecer. Tu salud, tu familia, tu trabajo, tu comida, etc. La vida misma!! Tuviste más suerte que otros. Piensa en el regalo que representa tu existencia.
- PERDONA MÁS. Todavía no conozco a alguien que no se equivoque. Para qué andar guardando cosas oscuras en tu corazón. Ni resentimientos, ni remordimientos, ni arrepentimientos, ni envidias, ni frustraciones, ni apegos. La agresión, el dolor, la culpa y la ofensa son regalos, sólo tú sabes si los recibes o no.
- JUSTIFÍCATE MENOS. Aprende de tus errores, cuando los pasas por alto no se crece. Date cuenta de tu equivocación, acepta tu culpa y dale carpetazo al asunto.
- DEMUESTRA tu AMOR. Demuestra cuán importante eres para ti mismo. Regálate aquello que siempre quisiste. Apapacha a los que más amas y dícelo. Te sorprenderás de los resultados.
- HAZ que se vea FÁCIL lo difícil.
- HAZ LO IMPORTANTE!!! que lo urgente puede esperar.