En la virtualidad
Hay días que te siento tan cercano como si estuvieras sentado junto a mí y hay días que te siento tan lejano como si estuvieras en otro planeta.
Cercano porque al despertar eres el primero a quien saludo.
Cercano porque al dormir eres el último de quien me despido.
Cercano porque soy yo a quien buscas para hacerte compañía.
Cercano porque tenemos esas pláticas tan íntimas y a la vez tan impersonales.
Cercano porque me sorprendes con inesperados detalles.
Lejano porque paso días tal vez semanas sin saber de ti.
Lejano porque vernos es algo casi imposible.
Lejano porque te sobran pretextos para rechazar mis invitaciones.
Lejano porque te escudas tras un monitor para decirme las cosas.
Lejano porque para mí sólo puedes estar conectado o desconectado.
SI... es triste no saber si es cercanía o lejanía lo que hay entre nosostros. SI... es triste no saber sí estás o no estás. Y SI, por muy triste que esto sea, es mi realidad: para mí tú sólo existes en la virtualidad.
Cercano porque al despertar eres el primero a quien saludo.
Cercano porque al dormir eres el último de quien me despido.
Cercano porque soy yo a quien buscas para hacerte compañía.
Cercano porque tenemos esas pláticas tan íntimas y a la vez tan impersonales.
Cercano porque me sorprendes con inesperados detalles.
Lejano porque paso días tal vez semanas sin saber de ti.
Lejano porque vernos es algo casi imposible.
Lejano porque te sobran pretextos para rechazar mis invitaciones.
Lejano porque te escudas tras un monitor para decirme las cosas.
Lejano porque para mí sólo puedes estar conectado o desconectado.
SI... es triste no saber si es cercanía o lejanía lo que hay entre nosostros. SI... es triste no saber sí estás o no estás. Y SI, por muy triste que esto sea, es mi realidad: para mí tú sólo existes en la virtualidad.