Flores

Nunca he sido fan de las flores. Jamás he enloquecido por regalarlas ni he alucinado con recibirlas. Además, pocas veces me han obsequiado flores… bueno, puede que las ocasiones en que me han dado flores no han sido escasas, pero los recuerdos de haberlas recibido sí.

Anoche recordé que alguien (en su momento importante) me hizo unas flores de papel. Recordé que la cantidad tenía un significado especial (aunque ahora ya no sepa cuántas eran) y recordé que cada una era de una forma distinta (pero ya no sé si eran rosas, claveles o qué tipo de flor). También recordé que el día que las recibí no fue precisamente el mejor día de mi vida, y que el motivo al entregármelas no fue el mismo que al hacérmelas. Y recordé que estaban bonitas (admito que me gustaban) y que eran un adorno notable en la casa. Sin embargo, recordé su existencia meses después de mi mudanza. Hoy desconozco su paradero.

Así de indiferente soy ante las flores, sean de lo que sean, signifiquen lo que signifiquen y vengan de quien vengan. Así que no me regalen flores pues no las aprecio como la mayoría de las personas. Y seguramente, si aún existen para cuando me cambie de casa nuevamente, las olvidaré y entre sueños recordaré que existían y que no las empaqué.