Caminando en círculos
Ha concluido un semestre más en la universidad y yo sigo cursando el mismo semestre, en la misma carrera y en la misma institución. Está por concluir un mes más en la empresa y sigo desempeñando el mismo puesto y en la misma tienda. ¿Cómo puedo estar en el mismo punto cuando han pasado ya tantos años?
Y no, este post no va por el lado de "resultados diferentes". Esto no es sobre cambiar mi vida. Esto es más sobre qué he hecho de mi vida. No he estado parada. No he estado inmóvil. Pero tampoco he avanzado.
Cuando me veo con alguno de mis amigos - a quienes tengo un poco abandonados - me preguntan ¿qué he hecho de nuevo? y mi respuesta es: sigo estudiando y sigo trabajando. En cambio ellos siempre tienen novedades. Me platica lo que fue para ella el año pasado y me comparte sus planes para este año. Leo en alguna de las redes sociales que ella está por terminar su postgrado. Me entero que él ya regresó a la ciudad y puso en marcha su proyecto. Me cuentan que ella fue aceptada en este nuevo grupo de trabajo que emprenderá proyectos muy interesantes en su empresa. ¡Y me da gusto por ellos! En verdad me entusiasma saber del éxito que están teniendo mis amigos.
Entonces me pregunto: ¿qué he hecho que valga la pena presumir?, ¿qué logros he tenido?, ¿qué metas he alcanzado? He obtenido una gran cantidad de herramientas de desarrollo tecnológico. He adquirido una gran diversidad de visiones y opiniones de usuarios. Los aprendizajes han sido invaluables. Entonces ¿por qué sigo en el momento de "me falta un semestre para graduarme" y sigo en la rutina de cubrir un presupuesto con sus debidas métricas?
He dado pasos que no me han llevado a ninguna parte y que aún así me han agotado. Caminar en círculos cansa, incluso deprime. Y recientemente había dicho que estaba en depresión. Creía que lo decía por ponerle un nombre a mi sentimiento, pero ahora creo que sí es así. Estoy deprimida porque mis propósitos, mis metas, mis sueños, mis proyectos, siguen siendo eso, propósitos que cumplir, metas que alcanzar, sueños que realizar, proyectos que emprender.
Hoy sé que he estado dando los mismos pasos una y otra vez. Hoy también sé que estoy en el camino correcto. Y aunque mi cuerpo pide un descanso, mi mente dice que no puedo darme ese lujo pues aún falta mucho para llegar a mi destino.
Y no, este post no va por el lado de "resultados diferentes". Esto no es sobre cambiar mi vida. Esto es más sobre qué he hecho de mi vida. No he estado parada. No he estado inmóvil. Pero tampoco he avanzado.
Cuando me veo con alguno de mis amigos - a quienes tengo un poco abandonados - me preguntan ¿qué he hecho de nuevo? y mi respuesta es: sigo estudiando y sigo trabajando. En cambio ellos siempre tienen novedades. Me platica lo que fue para ella el año pasado y me comparte sus planes para este año. Leo en alguna de las redes sociales que ella está por terminar su postgrado. Me entero que él ya regresó a la ciudad y puso en marcha su proyecto. Me cuentan que ella fue aceptada en este nuevo grupo de trabajo que emprenderá proyectos muy interesantes en su empresa. ¡Y me da gusto por ellos! En verdad me entusiasma saber del éxito que están teniendo mis amigos.
Entonces me pregunto: ¿qué he hecho que valga la pena presumir?, ¿qué logros he tenido?, ¿qué metas he alcanzado? He obtenido una gran cantidad de herramientas de desarrollo tecnológico. He adquirido una gran diversidad de visiones y opiniones de usuarios. Los aprendizajes han sido invaluables. Entonces ¿por qué sigo en el momento de "me falta un semestre para graduarme" y sigo en la rutina de cubrir un presupuesto con sus debidas métricas?
He dado pasos que no me han llevado a ninguna parte y que aún así me han agotado. Caminar en círculos cansa, incluso deprime. Y recientemente había dicho que estaba en depresión. Creía que lo decía por ponerle un nombre a mi sentimiento, pero ahora creo que sí es así. Estoy deprimida porque mis propósitos, mis metas, mis sueños, mis proyectos, siguen siendo eso, propósitos que cumplir, metas que alcanzar, sueños que realizar, proyectos que emprender.
Hoy sé que he estado dando los mismos pasos una y otra vez. Hoy también sé que estoy en el camino correcto. Y aunque mi cuerpo pide un descanso, mi mente dice que no puedo darme ese lujo pues aún falta mucho para llegar a mi destino.