5 son pocos
Hoy me pidieron de tarea para una clase llevar 5 objetos personales con los cuales pudiera describirme. Hace algunos años me definí a mi misma como un cubo, cuyas 6 caras representaban los diversos ámbitos en los que me desarrollaba. Ahora me definiría pero con 5 diferentes objetos. Una tarea aparentemente sencilla de no ser porque seleccionar sólo 5 la convirtió en una de las tareas más complicadas.
Comencé a recolectar objetos que para mí son de gran valor sentimental. Sin darme cuenta empecé a hacer una introspección de quién soy el día de hoy y de quién quisiera ser, o mejor dicho, de lo que hago hoy y de lo que en realidad quisiera hacer. El dilema estuvo en que lo que hago ahora no es todo lo que soy pues hay otras cosas que ya no hago, cosas que tuve que sacrificar sobre todo por falta de tiempo y de dinero, pero que también forman parte importante de quién soy. Así fue como los 5 objetos terminaron siendo 10.
No es fácil representar mi pasión por la electrónica, esa carrera universitaria para la que un empleo no es suficiente pues una cosa es desarrollar nueva tecnología y otra es vender esa tecnología; mi atracción por el diseño, esa actividad de mis ratos de creatividad; ni mi filosofía de vida, esa que adopté del Grupo Águilas, un grupo al que le dije adiós hace 3 años pero para el que cuando recibo una invitación a un taller, capacitación o campamento sin dudarlo ni pensarlo dos veces digo que sí. No es fácil representar mi afición a la música, esa reguladora de mis estados de ánimo; mi adicción al chocolate, ese combustible que requiero a diario; mi lado sentimental que surge cuando convivo con mi familia, mis amigos y mis chuchos; mis distractores físicos, como andar en bicicleta o caminar ya sea de día o de noche, sola o acompañada; ni mis distractores mentales, como leer un excelente libro o escribir un buen post. No es fácil englobar todo esto en sólo 5 objetos.
Al final me pregunté: ¿qué cosas al verlas dirían Ana Karen por doquier? El resultado fue este:

Comencé a recolectar objetos que para mí son de gran valor sentimental. Sin darme cuenta empecé a hacer una introspección de quién soy el día de hoy y de quién quisiera ser, o mejor dicho, de lo que hago hoy y de lo que en realidad quisiera hacer. El dilema estuvo en que lo que hago ahora no es todo lo que soy pues hay otras cosas que ya no hago, cosas que tuve que sacrificar sobre todo por falta de tiempo y de dinero, pero que también forman parte importante de quién soy. Así fue como los 5 objetos terminaron siendo 10.
No es fácil representar mi pasión por la electrónica, esa carrera universitaria para la que un empleo no es suficiente pues una cosa es desarrollar nueva tecnología y otra es vender esa tecnología; mi atracción por el diseño, esa actividad de mis ratos de creatividad; ni mi filosofía de vida, esa que adopté del Grupo Águilas, un grupo al que le dije adiós hace 3 años pero para el que cuando recibo una invitación a un taller, capacitación o campamento sin dudarlo ni pensarlo dos veces digo que sí. No es fácil representar mi afición a la música, esa reguladora de mis estados de ánimo; mi adicción al chocolate, ese combustible que requiero a diario; mi lado sentimental que surge cuando convivo con mi familia, mis amigos y mis chuchos; mis distractores físicos, como andar en bicicleta o caminar ya sea de día o de noche, sola o acompañada; ni mis distractores mentales, como leer un excelente libro o escribir un buen post. No es fácil englobar todo esto en sólo 5 objetos.
Al final me pregunté: ¿qué cosas al verlas dirían Ana Karen por doquier? El resultado fue este: