Amor del bueno

Hoy me imagino la vida de mis padres. ¿Pelearán por dejar el control de la televisión fuera de su lugar? ¿Discutirán por desactivar la alarma del despertador? ¿Aún pasará ella horas paseándose por toda la casa limpiando y él horas entreteniéndose en la computadora? ¿Leerá él el periódico que hace días le entregaron y ella la novela que hace semanas le prestaron? ¿Se sentarán en el comedor a escuchar la música de antaño que les regalaron? ¿Se sentarán en la sala a ver la película que les recomendaron? ¿Se sentarán a platicar anécdotas de su infancia y su juventud que nunca antes habían contado? ¿Se sentarán a ver fotografías de cumpleaños, fiestas, graduaciones, vacaciones y demás que habían guardado? ¿Se irán a caminar bajo la luz de la luna? ¿Se irán a pasar el rato sentados en una banca de la plaza? ¿Irán al restaurante que tantos recuerdos les trae? ¿Se reunirán con los amigos para hablar de los viejos tiempos? ¿Seguirá ella preparando postres ahora sólo para él? ¿Seguirá él preparando cocteles para darle gusto a ella? ¿Se sentarán en la terraza a ver el atardecer o el amanecer?

Hoy me entra la curiosidad por saber qué será de ese par de viejos ahora que ya no tienen hijos a quienes regañar ni jefes con quienes lidiar. Hoy me cuestiono qué será del par de seres que me han dado vida desde el instante en que nací. Hoy me pregunto qué será del par de sabios que me han enseñado tanto del amor.

Hoy es su aniversario. Son ya muchos años de convivencia y muchos años de experiencia. Es ya más de un cuarto de siglo juntos. Hoy es el día ideal para felicitarlos y agradecerles por ser el mejor ejemplo que tengo de amor.