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Mostrando las entradas de agosto, 2010

Aún sigues aquí

Creí haberte dejado en el olvido , creí haberte dejado en la virtualidad , incluso creí haberte dejado fuera de mi vida... ¡¡qué ingenua he sido al creerlo!! Basta un mensaje por fb, una saludo por msn, una conversación por celular, para que vuelva a pensarte. Basta que pronuncies tú mi nombre para que muevas todo mi mundo. Basta escuchar tu voz, ver tus ojos, reconocer tu aroma, para que hagas vibrar todo mi ser. Y es que sólo basta un segundo de ti para que vuelvas a mí. Pasan los días y tú sigues aquí, dándome muestras de un amor incondicional. Pasan los meses y tú sigues aquí, quitándome el aliento en cada suspiro. Pasan los años y tú sigues aquí, arrebatándome la poca cordura y sensatez que me queda. Pasa el tiempo y tú aún sigues aquí... quizás nunca te has ido.

El patio de mi casa no fue particular

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En estos días, como suele ser, he estado yendo al negocio de mi familia y he estado reencontrándome con varios de mis amiguitos, aquellos niños cuyos padres tienen un negocio en el mismo pasaje comercial donde mis papás tienen el suyo y que al igual que yo ya están de vacaciones. La diferencia entre ellos y yo es que a ellos los llevan porque aún están pequeños para quedarse solos en casa, y yo voy a trabajar. Verlos a ellos jugar en el pasaje y correr de un lado a otro me hizo recordar las aventuras que mi hermano y yo vivíamos cuando teníamos su edad. Recordé que las escaleras se convertían en rampas y los pasamanos en resbaladillas, que las bancas se transformaban en castillos y los botes de basura en edificios, que las cajas de mercancía que se desocupaban en el pasaje se volvían naves espaciales y las personas que pasaban por ahí eran los meteoritos que había que esquivar. Recordé también que había días en que el pasaje era una gran cancha de fútbol y otros en que era una pista ...