Fuiste tú
Todo comenzó aquel momento en que te vi por primera vez. No sabía quién eras, no sabía tu nombre, ni siquiera sabía que existieras, pero ahí estabas tú. Nuestras miradas se cruzaron y el resto fue inevitable. Alguien nos preguntó ¿ya se conocen? y ambos contestamos que no. Tú dijiste tu nombre y yo el mío, y así empezamos una extraña conversación. ¿De qué hablamos? no lo recuerdo, sólo recuerdo que no podía dejar de observarte, algo dentro de ti atraía mi atención. Tú hablabas y yo escuchaba, tú decías algo gracioso y yo me reía, tú te callabas y yo te seguía observando. Nunca me imaginé lo que esa extraña conversación desencadenaría. Después te vi en mis clases, te sentabas junto a mí. Eras el único con el que hablaba, siempre me hacías reír. Y siempre estabas de latoso despeinándome, pisándome o haciéndome algo, pero era divertido, me agradaba que lo hicieras. Al poco tiempo empezamos a vernos todos los días, ya sea porque teníamos clases juntos, porque teníamos que hacer algu...